1 de cada 5 adolescentes en Colombia sufre violencia sexual digital

Disrupting Harm reveló que cerca de 860.000 adolescentes en Colombia enfrentaron situaciones de violencia sexual digital en un año. El estudio de Unicef evidencia que la mitad de los casos involucra a personas conocidas y que el 34 % de las víctimas calla.

Internet ofrece oportunidades para aprender, jugar y relacionarse, pero también puede facilitar situaciones de abuso y explotación sexual contra niñas, niños y adolescentes. En Colombia, 1 de cada 5 adolescentes usuarios de Internet sufrió alguna forma de violencia sexual facilitada por la tecnología durante un año, según el informe nacional del estudio Disrupting Harm, publicado en mayo de 2026 por UNICEF, ECPAT International e INTERPOL.

Los datos forman parte de una iniciativa internacional presente en 25 países. En el caso de Colombia, la investigación estima que la violencia sexual digital afectó a cerca de 860.000 menores de entre 12 y 17 años. Los resultados se basan en una encuesta nacional representativa a 999 adolescentes y sus familias, además de entrevistas con especialistas y personas involucradas en la atención de estos casos.

El informe advierte que estas violencias no se limitan al contacto con desconocidos por Internet. La mitad de los casos identificados involucró a personas que los menores ya conocían, como familiares, parejas o amistades. Esto muestra que la prevención no puede concentrarse únicamente en advertir sobre extraños en las redes sociales.

Redes sociales y videojuegos, ¿dónde ocurren la violencia sexual digital?

Cerca de la mitad de los casos identificados en Colombia ocurrió a través de redes sociales, principalmente Facebook, seguida de WhatsApp e Instagram. Las plataformas de videojuegos también aparecen en los resultados: el 14 % de los casos se presentó en estos entornos, según una publicación de Unicef.

Pensemos en los chats de los videojuegos, lo que empieza como una conversación inocente puede transformarse en una situación de riesgo cuando alguien solicita datos personales, hace comentarios de índole sexual o exige imágenes privadas. 

Frente a este panorama, Tanya Chapuisat, representante de Unicef en Colombia, advirtió sobre la necesidad de fortalecer las medidas de protección. “Las tecnologías digitales ofrecen oportunidades únicas para garantizar los derechos de la infancia y reducir desigualdades, pero también introducen riesgos que deben ser comprendidos y abordados”, señaló al presentar los resultados del estudio Disrupting Harm.

A menudo, el contacto se traslada a aplicaciones de mensajería externa, donde la supervisión de los adultos se vuelve casi imposible. Cabe aclarar que este es solo un escenario ilustrativo de cómo puede escalar el riesgo, no un patrón único señalado por el estudio. 

El informe también cuestiona la idea de que estos abusos provienen principalmente de desconocidos. En el 50 % de los casos, el agresor era alguien que la víctima ya conocía: familiares, parejas o intereses románticos y amistades. En contraste, el 21 % de los casos involucró a personas desconocidas.

Estos hallazgos muestran que la prevención no consiste únicamente en advertir a los adolescentes sobre los desconocidos en Internet. También requiere reconocer las señales de manipulación y abuso en relaciones de confianza, tanto en espacios digitales como presenciales.

¿Cómo pueden protegerse los menores en Internet?

El Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (Ministerio TIC) recomienda que madres, padres y cuidadores acompañen la navegación de los menores, establezcan reglas claras para el uso de dispositivos y mantengan conversaciones abiertas sobre sus experiencias digitales.

Entre las medidas preventivas están:

  • Proteger los datos personales: evitar compartir públicamente la ubicación, el nombre del colegio, las rutinas diarias y otra información que permita identificar o localizar a un menor.
  • Verificar los perfiles y mensajes: desconfiar de cuentas sospechosas, regalos inesperados, enlaces desconocidos y solicitudes de información personal.
  • Establecer reglas para los videojuegos: explicar cómo bloquear y reportar usuarios, revisar las opciones de privacidad y pedir ayuda ante mensajes incómodos.
  • No ceder ante presiones: ningún menor debe sentirse obligado a enviar fotografías o videos íntimos, mantener conversaciones en secreto o aceptar encuentros con personas conocidas en línea.
  • Mantener la comunicación abierta: escuchar sin juzgar y explicar que pedir ayuda ante una amenaza o un chantaje es una medida de protección, no un motivo de castigo.

El Ministerio TIC también recomienda activar las opciones de seguridad disponibles en las cuentas y los dispositivos, utilizar contraseñas seguras y mantener actualizadas las aplicaciones.

Denunciar también hace parte de la protección

Uno de los hallazgos más preocupantes del estudio Disrupting Harm es el silencio que rodea estas violencias. Según el informe, el 34 % de los adolescentes afectados no le contó a nadie lo ocurrido y ninguno de los encuestados reportó formalmente los hechos ante las autoridades, las líneas de ayuda o los servicios sociales durante el periodo analizado.

El miedo, la vergüenza, el desconocimiento de las rutas de atención y la desconfianza en la respuesta institucional aparecen entre las barreras para denunciar.

En Colombia existen canales para solicitar ayuda y reportar situaciones que ponen en riesgo a los menores:

  • Línea 141 del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF): para orientación y atención de situaciones que amenacen o vulneren los derechos de niñas, niños y adolescentes.
  • Te Protejo Colombia: plataforma para reportar contenidos ilegales que afecten a menores, incluidos materiales relacionados con abuso y explotación sexual.
  • CAI Virtual de la Policía Nacional: canal para recibir orientación y reportar incidentes relacionados con delitos informáticos.

Ante amenazas, extorsiones o solicitudes de imágenes íntimas, es importante buscar ayuda de inmediato, evitar que el menor enfrente la situación en soledad y acudir a las autoridades competentes.

En Colombia, el proyecto de reglamentación de la Ley 2489 de 2025 busca establecer responsabilidades para el Estado, las familias y las plataformas digitales frente a los riesgos que enfrenta la infancia en línea.

Ningún filtro reemplaza el diálogo. Proteger a niñas, niños y adolescentes en Internet exige educación y crianza digital, acompañamiento en casa, plataformas que asuman su responsabilidad y rutas de denuncia fáciles de usar. Romper el silencio, como muestra el estudio, tiene que ser el primer paso.

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Erick Diaz
Erick Diaz
Periodista y Comunicador social, amante del mundo geek, el universo y los videojuegos. Redactor, diseñador y editor, todas las grandes ideas comienzan con una hoja en blanco.

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