Los centros de datos y las redes de telecomunicaciones necesitan electricidad para mantener servicios digitales, plataformas de Inteligencia Artificial y conexiones a Internet. Ante el riesgo energético asociado con El fenómeno de El Niño, la continuidad de esta infraestructura también entra en la discusión.
La expansión de la Inteligencia Artificial (IA) y los servicios en la nube está aumentando la demanda eléctrica de los centros de datos, una infraestructura que sostiene buena parte de los servicios digitales. En Colombia, esta dependencia cobra relevancia ante el fenómeno de El Niño y las presiones que enfrenta el sistema eléctrico, aunque un eventual racionamiento no implicaría necesariamente una caída generalizada de Internet.
El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) confirmó oficialmente El fenómeno de El Niño el 8 de octubre de 2026 y señaló una probabilidad del 83 % de que mantenga una intensidad fuerte a muy fuerte hasta marzo de 2027. Sus efectos pueden incluir temperaturas superiores a las habituales y menores precipitaciones en algunas regiones, condiciones que pueden afectar los recursos hídricos utilizados para la generación hidroeléctrica.
Mientras el país se prepara para un posible racionamiento, la llegada de centros de datos y de Inteligencia Artificial suma presión a un sistema eléctrico ya exigido. ¿Qué pasaría con la conectividad si se apagan las luces?
Cada vez que alguien le pide algo a un chatbot, en algún lugar del mundo un centro de datos consume electricidad para responder. Esa demanda crece a gran velocidad, y llega a Colombia justo cuando el país afronta uno de los episodios de El Niño más fuertes de las últimas décadas.
En este artículo:
¿Cuánta energía consumen los centros de datos y la IA?
Las cifras internacionales muestran la dimensión del desafío. Según la Agencia Internacional de Energía (IEA), los centros de datos consumieron aproximadamente 415 teravatios-hora (TWh) de electricidad en 2024. En su análisis más reciente, la entidad estima que el consumo aumentó a 485 TWh en 2025 y podría alcanzar unos 950 TWh en 2030, cerca del 3 % de la demanda eléctrica mundial.
La Inteligencia Artificial incide en este crecimiento porque el entrenamiento y la ejecución de modelos requieren servidores especializados, sistemas de almacenamiento y refrigeración. La IEA estima que el consumo eléctrico de los centros de datos enfocados en IA creció un 50 % en 2025, frente al aumento del 17 % registrado por el conjunto de estas instalaciones.

Estas cifras corresponden al consumo mundial, no al de Colombia. Para el contexto nacional, la Unidad de Planeación Minero-Energética (Upme) publica escenarios de demanda eléctrica que consideran, entre otros factores, la incorporación de grandes consumidores. Sin embargo, sus proyecciones no permiten atribuir directamente a los centros de datos una proporción específica del consumo eléctrico del país.
¿Qué ocurriría con la conectividad ante un racionamiento?
La afectación dependería de las zonas desconectadas, la duración de los cortes y la capacidad de respaldo de cada instalación. Un centro de datos puede contar con sistemas de alimentación ininterrumpida, baterías y generadores de emergencia, pero su autonomía depende del diseño, la carga eléctrica y la disponibilidad de combustible.
Las redes de telecomunicaciones también necesitan suministro eléctrico. Tigo Colombia explica que sus antenas móviles dependen de la energía de la red local y que dispone de baterías de contingencia, cuya duración es limitada. Si la interrupción se prolonga más allá de esa autonomía, puede haber intermitencias o pérdida de señal en el área afectada.
Esto significa que un corte de energía localizado podría afectar llamadas, navegación móvil y servicios empresariales en una zona, mientras que otras regiones continúan conectadas. La magnitud del impacto dependería también de la redundancia de las redes, las rutas alternativas de transmisión y la disponibilidad de energía en los puntos críticos.
¿Qué tan preparado está el sistema eléctrico colombiano?
El comportamiento del sistema eléctrico durante El fenómeno de El Niño dependerá de la disponibilidad de agua para la generación hidroeléctrica, la capacidad de las plantas térmicas y la evolución de la demanda. Por eso, el seguimiento de los niveles de los embalses y de las condiciones de operación resulta clave para evaluar posibles restricciones en el suministro.
XM, operador del Sistema Interconectado Nacional y administrador del mercado de energía mayorista en Colombia, publica información sobre la operación del sistema, la demanda y las condiciones de generación. Estos datos permiten seguir la evolución del panorama energético sin confundir las medidas operativas puntuales con un racionamiento generalizado.

Según XM, los embalses destinados a la generación eléctrica cerraron agosto de 2026 en el 79,36 % de su capacidad útil. La entidad también informó que los aportes hídricos completaron cuatro meses consecutivos por debajo de la media histórica, una variable relevante para el seguimiento de la disponibilidad de energía en el país.
Para los operadores de telecomunicaciones y los centros de datos, el escenario plantea la necesidad de revisar sus planes de continuidad, la autonomía de los sistemas de respaldo y los procedimientos para mantener los servicios esenciales ante interrupciones del suministro eléctrico.
La continuidad digital también requiere planificación energética
Ante la idea, los operadores de telecomunicaciones y los responsables de centros de datos deben evaluar la autonomía de sus sistemas de respaldo, la disponibilidad de combustible, la redundancia de sus conexiones y los procedimientos para mantener los servicios esenciales durante una interrupción.
Para Colombia, el camino consiste en acompañar el crecimiento de la infraestructura digital y las cargas de Inteligencia Artificial con una planificación energética capaz de responder a una demanda mayor y a condiciones climáticas adversas.
La pregunta no es únicamente cuánta electricidad necesita la IA, sino cómo garantizar que la infraestructura que sostiene la conectividad pueda seguir funcionando cuando el suministro eléctrico se vea comprometido.



