A 67 días del sismo en Colombia, el país empieza a pasar de la rehabilitación a la reconstrucción. Las cifras de consumo, conectividad y gestión del riesgo muestran una respuesta solidaria y rápida.
Los datos empiezan a mostrar el tamaño de la respuesta tecnológica ante desastres, específicamente, en atención al sismo ocurrido en Colombia. NielsenIQ registró un salto del 22 % en las ventas de la canasta básica por donaciones. Al mismo tiempo, varias plataformas con Inteligencia Artificial (IA) organizaron información para personas damnificadas y para la ciudadanía.
En cuanto a conectividad, durante las primeras horas, el tráfico de Internet cayó a cerca del 5 % de lo habitual en Pereira, Armenia, Salento y Quibdó. Luego, el 11 de septiembre, la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) cerró su seguimiento a la red móvil. De los 1.998 sitios que fallaron, 1.950 habían vuelto a operar (97,6 %).
Durante estos más de 60 días transcurridos se han realizado diversas acciones para atender la situación, desde diferentes escenarios. Zoho anunció que eximiría de pago, por hasta tres meses, a las pymes de Chocó, Quindío, Risaralda, Valle del Cauca y Caldas que usan sus aplicaciones. Indra Group anunció una donación de 500 millones de pesos, que sumados los equipos tecnológicos, el aporte suma mas de 2.300 millones. Y adicionalmente, la compañía instaló más de 77 puntos de conexión satelital en 58 municipios.
Por otro lado, se proyectan eventos del sector tecnológico, como Expo ISP 2026, que se realizará en Pereira, precisamente, para continuar aportando en la recuperación de los territorios más afectados.
A octubre de 2026, el país empieza a pasar de la rehabilitación a la reconstrucción. Al corte del 10 de octubre, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) reportaba 335 personas fallecidas, 489.862 damnificadas y 207.889 viviendas averiadas en 500 municipios. El 14 de octubre se aprobó el Plan de Acción Específico para la Recuperación, que la Ley 1523 de 2012 exige tras una declaratoria de desastre.
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¿Cómo cambió el consumo de los hogares tras el sismo en Colombia?
Un análisis de NielsenIQ (NIQ), firma de medición de consumo y retail, encontró que las ventas en volumen de la canasta básica duplicaron su ritmo en la semana del terremoto. En las 13 semanas previas crecían 10,5 % y esa semana subieron a 22 %. La compañía explica el alza por las compras para donar, sobre todo de artículos almacenables y de primera necesidad:
- Atún: 90,5 %
- Aguas: 80,2 %
- Pañales de bebé: 78,2 %
- Crema dental: 51,6 %
- Papel higiénico: 42,6 %
Por regiones, el Pacífico lideró con un alza del 33,2 %. Después vinieron Cundiboyacense (30,9 %), la región Cafetera (29,6 %), Centro (27 %) y Antioquia (25,2 %).
“Este fue un aumento real. Luego de este fenómeno, las ventas volvieron a su ritmo normal sin caer por debajo de él, lo cual demuestra que no hubo un efecto compensación, propio de modas o picos pasajeros”, explicó Javier Rosales, customer success manager de NielsenIQ Colombia.
El llamado ‘efecto compensación’ ocurre cuando los hogares llenan la despensa con una compra masiva y luego compran menos en las semanas siguientes. Según NIQ, esta vez no ocurrió.
¿Qué tanto se sostuvo la solidaridad seis semanas después?
Al corte del 20 de septiembre, el ritmo había bajado. Aun así, la mayoría de los productos seguía creciendo por encima del 11 %, que es el promedio de la canasta de consumo masivo en lo corrido de 2026. Para NIQ, esto indica que las compras para donar continúan.
El agua y el atún siguen siendo los que más crecen, con acumulados de 36,8 % y 30 %. Les siguen los pañales (28,2 %), las gaseosas (19,5 %) y el jabón de tocador (16,5 %). En valor, las ventas crecieron 18,1 % en la semana del sismo y 11,6 % en el acumulado de seis semanas. Bogotá y la Sabana quedaron por encima del promedio, con 12,9 %.
Inteligencia Artificial y nube: la respuesta tecnológica ante desastres para organizar la ayuda
En una crisis, la información sobre zonas afectadas, albergues y recursos está repartida entre entidades, organismos de socorro y redes sociales. Amazon Web Services (AWS), proveedor de computación en la nube, documentó dos iniciativas colombianas que usan su tecnología.
La primera es Colombia Pa’Lante, un asistente conversacional en WhatsApp (+57 333 238 5264) desarrollado por JumpCube. Reúne información oficial y responde en lenguaje natural preguntas sobre ayudas, alojamiento, atención psicológica, donaciones y búsqueda de familiares. La IA organiza los contenidos y la nube los entrega a través de una aplicación que la gente ya usa a diario.
La segunda es Transparencia en la Emergencia, una plataforma de la Alcaldía de Cali creada con apoyo de AWS y Blend. Con ella, la ciudadanía puede ver de dónde salieron las donaciones, cómo se distribuyeron y a dónde llegaron. También muestra los aportes que llegaron del exterior, los inventarios de los centros de acopio y lo que todavía falta.
“El verdadero valor de la Inteligencia Artificial y la nube no está únicamente en procesar grandes volúmenes de datos, sino en convertir información dispersa en herramientas concretas para quienes necesitan tomar decisiones o acceder a ayuda cuando cada minuto cuenta”, afirmó Daniel Saldarriaga, country manager de AWS Colombia.
¿Cómo acelera la IA el mapeo de territorios sin cartografía?
Cuando una comunidad o una carretera no aparece en los mapas, es más difícil evaluar los daños y trazar rutas de acceso. El terremoto de Haití de 2010 dejó en evidencia ese vacío y contribuyó a la creación del Humanitarian OpenStreetMap Team (HOT), que ha participado en más de 170 respuestas ante desastres.
Las herramientas de mapeo con IA analizan imágenes de drones y satélites para identificar edificaciones, vías e infraestructura. Según AWS, la organización Help.NGO usa su tecnología para procesar imágenes con poca conectividad y pasó de días a horas en la entrega de información a los equipos de respuesta. HOT combina estas capacidades con el conocimiento local de las comunidades.
Los datos muestran un país que reaccionó rápido. La red móvil se restableció casi por completo en horas y las compras para donar se mantuvieron por encima del promedio durante semanas. Sin embargo, el Registro Único de Damnificados reúne a 489.862 personas, y para ellas la emergencia apenas cambia de etapa. La reconstrucción tiene un horizonte más largo que la solidaridad de los primeros días, dado que el Decreto 1171 fija 12 meses, prorrogables por un periodo igual.
Los datos valen en la medida en que se convierten rápido en decisiones, ayudas o rutas. La tecnología amplía la capacidad de respuesta institucional y comunitaria, pero no la reemplaza.



