El estilo de vida de los millennials está marcado por la tecnología, igual como consumidores que como creadores de empresas. Esto se ve reflejado no solo en su exigente presupuesto diario, sino en el comportamiento de los negocios que ellos mismos crean y usan en pleno boom del emprendimiento.

Los millennias tienen una aplicación para todo (las aman) y cada vez usan menos el dinero en efectivo. De hecho, muchos se ‘varan’ en ciertas ocasiones por no tener billetes a la mano. Al mismo tiempo, son de los que crean una, dos, tres empresas, y todas son ‘exitosas’ porque tienen millones de clientes. Pero esta carroza podría transformarse en calabaza.

Aunque las fechas precisas varían según la fuente, se consideran millennials las personas que nacieron entre 1980 y algún punto entre mediados y finales de la década de 1990. De manera que no son jovencitos: son adultos, algunos de ellos ya van por los 39 años.

Y por más que digan que son indecisos o indescifrables, esto no es del todo cierto. Aunque encasillar los comportamientos de toda una generación por el año en que nacieron sus integrantes puede ser injusto, se puede afirmar que en general los millennials sí tienen unas dinámicas muy particulares; que no todas las marcas hayan logrado comprenderlas es otra cosa. Segun la descripción que hace de ellos el BBVA, entre sus características figuran que quieren viajar, salvar el mundo; apoyan causas sociales, no usan los métodos tradicionales y se conectan con todo lo que esté al alcance de su smartphone (servicios y causas). 

Fuente: Millennial Survey 2019-Deloitte.

Según cifras del Dane, una cuarta parte de los colombianos son millennials. Y aunque la mayoría de ellos no tiene un empleo formal, están gastando constantemente. A pesar de la informalidad de su condición laboral (ver gráfico siguiente), tienen con qué gastar: según una encuesta realizada por el el Banco Interamericano de Desarrollo sobre los millennials, «ganan más del doble del salario mínimo legal»

Fuente: encuesta Millennials en América Latina y el Caribe. BID.

A pesar de ello, la falta de educación financiera no los deja bien parados. Dice Price Waterhouse Coopers (PWC) que solo el 8% de los millennials posee un conocimiento sólido en cuanto a conceptos financieros.

A diferencia de los baby boomers (que son la generación más rica de la historia), los millennials están endeudados, no ahorran y son el sector de la población que más está en mora: según la Banca de las Oportunidades, el 11,1% de los millennials tiene productos de crédito activos en mora de más de 30 días. Sin embargo, junto a los baby boomers son los que cuentan con mayor índice de inclusión financiera.

Todos los datos anteriores conducen a pensar que, aunque están conectados 24/7 y son una de las generaciones más informadas, no tienen control sobre sus finanzas. Pueden gastar más de lo que producen –una conducta que se puede atribuir a cualquier persona que recurra a un crédito, pero en el caso de los millennials las proporciones son mayores–.

¿En qué gastan su dinero?

Los millennials se suelen suscribirse a una gran cantidad de servicios que se llevan una buena parte de su presupuesto. Entre los más comunes que representan un gasto más o menos regular se encuentran los siguientes: 

Servicio

Precio estimado

Netflix

De 17.000 a 33.000 pesos mensuales

Spotify

15.000 pesos

Apple Music 

13.000 pesos

Amazon Prime

15.000 pesos

Transporte (Didi, Uber, Beat)

10.000 a 20.000 pesos promedio por viaje (se estima que las usan una vez a la semana)

Patineta (Grin, Lime)

1.500 pesos por alquiler más 300 pesos por minuto.

De 5.000 a 10.000 pesos  en promedio por viaje

Rappi, Domicilios

20.000 a 30.000 pesos por pedido en promedio

Hay que tener en cuenta que algunos pagan más de una suscripción, de manera que pueden contratar al mismo tiempo más de uno de los servicios similares que aparecen en la tabla. El uso de las aplicaciones también puede ser variable. Por ejemplo, las de movilidad se pueden usar a diario, pero las relacionadas con viajes o alojamiento, como Airbnb, pueden aprovecharse solo unas 2 o 3 veces al año. O no todos los días se envían ‘mandados’ a través de Mensajeros Urbanos, de manera que el balance del extracto mensual puede cambiar.

A final de cuentas, les cuesta trabajo resistirse y son presa fácil de los servicios que ‘facilitan’ sus vidas para movilizarse, entretenerse, bookear o reservar mesas en restaurantes, habitaciones o simplemente comprando cosas que no necesitan. Son demasiado susceptibles a recaer en gastos a través de las aplicaciones. Y aunque creen estar ahorrando dinero (es usual escuchar que un Uber es más barato que un taxi, aunque esa no sea la norma) están gastando más precisamente por la comodidad de hacerlo todo a través del teléfono. No pagan intermediarios, lo hacen todo ellos mismos pero aumentan sus antojos.

¿Cómo afecta el estilo de vida millennial al mundo del emprendimiento?

Ya sea como usuarios o como las mentes detrás de las empresas protagonistas de esta era digital, los millennials han creado un estilo de vida propio y modelos de negocios muy definidos. Pero este entorno puede estar próximo a vivir un remezón, porque se divisa una burbuja de emprendimiento que puede estar cerca de estallar, incidiendo en la economía no solo de este popular público, sino en la de todas las generaciones que usen algún tipo de servicio o producto relacionado a la economía digital.

Dicho remezón está relacionado con el hecho de que en diferentes escenarios se ha comprobado que este modelo no está siendo del todo rentable. ¿Cómo así?

Según explica el periodista Derek Thompson, en un artículo publicado en The Atlantic, a medida que empresas representativas de esta era digital –como WeWork– fallan, «la fiebre del oro por la tecnología de consumo puede estar llegando a su fin» y para ‘salvarla’ es posible que se encarezcan los servicios.

¿Por qué el alboroto con las finanzas?

WeWork: perdió $ 1,25 mil millones de dólares en el tercer trimestre de 2019 y se vienen despidos masivos.
Uber: perdió cerca de 1.000 millones de dólares en su segundo trimestre de 2019.

Una gran cantidad de nuevas empresa prometió, dice Thompson, cambiar la forma en que trabajamos, hacemos ejercicio, comemos, compramos, cocinamos, viajamos y dormimos. Se convirtieron en el tema que acaparó titulares y sus protagonistas se convirtieron en los rock stars de la época. Pero viendo más allá, estas empresas (llámense Uber o WeWork) no están obteniendo las ganancias suficientes, a pesar de que son usadas a diario por millones de personas en el mundo.

Hay forma simple de explicar por qué no están haciendo dinero. Y es que les cuesta mucho atraer a cada usuario, que por lo general cancela su suscripción rápidamente. Thompson lo expone así:

Supongamos que compra una suscripción de kits de comida, que le envía ingredientes frescos y recetas caseras. Paga $100 al mes. Los ingredientes son sabrosos, por lo que se renuevan para el segundo mes. Y el tercero. Pero para el cuarto mes, ya aprendió suficientes trucos de cocina, entonces cancela la suscripción.
Su valor de por vida para esta empresa es de $400. La compañía de kits de comida tiene que encontrar a otro usuario para seguir creciendo. Entonces paga anuncios. Digamos que, en promedio, esta compañía puede esperar agregar 100 nuevos usuarios si gasta $50.000 en publicidad, $500 por usuario nuevo. La base de datos crece maravillosamente, alimentando cifras. Pero si miramos de cerca, cuesta $500 agregar un nuevo usuario, y este solo gasta $400 en kits de comida. No hay rentabilidad.

Y aunque se celebra el auge de unicornios al rededor del mundo (compañías que alcanzan un valor superior a 1.000 millones de dólares), es necesario no solo celebrar con bombos y platillos sino mirar más allá. El caso de WeWork es el más destacado, pero ¿qué tan sanas están las finanzas de los emprendimientos? Actualmente sus servicios están presentes en el día a día no solo de los millennials, sino de varias generaciones de usuarios y adicionalmente, el estereotipo del emprendedor pareciera ser el nuevo rol que se debe seguir. El impacto social y financiero es enorme.


Por ahora, los análisis parecen indicar que los precios para scooters, Uber, domicilios y demás tendrán que aumentar. Comer fuera, viajar en carro, compartir oficinas, todo lo relacionado con el estilo de vida de los millennials, se volverá más caro. ¿Fue lindo mientras duró?

Foto: Freepik.