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Microempresarios colombianos que inspiran a reinventarse en tiempos de pandemia

Además de las consecuencias sanitarias y de la emergencia que ha traído la crisis del COVID-19, la economía también ha sufrido un golpe importante. Las empresas han entrado en un periodo de recesión, con los empleados sufriendo también gran parte del impacto. En Estados Unidos, por ejemplo, se perdieron 26 millones de trabajos durante los meses de marzo y abril.

Colombia no se ha salvado: la cifra de desempleo subió un 1,8% para llegar a 12,6% y convertirse en la peor del país en más de una década, que se traduce a 2,9 millones de personas desempleadas, con muchas otras para las que no es posible trabajar desde la casa. 

Incluso cuando la situación parece tan oscura, existen ejemplos de empresas innovadoras que han sabido no solo adaptarse a la crisis, sino también usarla como un empujón. Esta reinvención, sin embargo, también está apoyada por los bancos del país. BBVA, por ejemplo, ha seguido aprobando créditos incluso en medio de la pandemia.

Estas son algunas empresas que, al mal tiempo, le han puesto buena cara. 

El repunte de las venta telefónicas

Los cierres durante la cuarentena en todo país han afectado los servicios de ventas presenciales, pero los call center no han sido ajenos a esta situación. Uno27 es un contact center ubicado en Manizales que atiende a más de 10 empresas en 5 países.

La sorpresa es que, al contrario que otras empresas, Uno27 ha aumentado su número de empleados de 1.200 a 2.000 durante los tiempos de cuarentena. Este aumento de demanda tuvo una respuesta apropiada debido en gran parte a la tecnología y la accesibilidad de los servicios de comunicación. 

“Uno27 es un centro de atención telefónica que se ha transformado durante la pandemia. Gracias a BBVA pudimos mandar al 80% de nuestros funcionarios a las casas e instalarles allí Internet de alta velocidad y todos los servicios para poder cumplir con nuestros clientes», explica Fernando Montoya, director de Uno 27.

La reinvención del asadero tradicional

El negocio de los restaurantes ha sido uno de los afectados, debido en gran parte a la reducción de clientela y la limitación de tener sedes físicas abiertas pero sin clientes. En Medellín existe un asadero que durante más de 26 años ha ofrecido un menú paisa tradicional y que cuenta con 6 sedes en la ciudad.

Asados Doña Rosa es uno de los restaurantes con más tradición, y la crisis de COVID-19 trajo consigo retos para Rosa Sánchez, líder del establecimiento, y sus 250 empleados. Ser tradicional, sin embargo, no significa no ser parte de la transformación digital. 

El restaurante ha decidido continuar operaciones, ofreciendo su menú en línea e incluso vendiendo productos individuales para que las personas puedan cocinar en casa con el sazón tradicional. “El mundo entero quedó con las manos cruzadas; nosotros, por ejemplo, tuvimos que dejar a 250 personas en sus casas sin nada que hacer. Salimos a buscar financiación porque para nosotros lo más importante era que nuestros empleados no perdieran su trabajo», afirma Rosa Sánchez. 

Las veterinarias no se quedan atrás

El sector de agro ha sido uno de los más importantes durante la pandemia. Con los niveles de producción bajos, ha seguido trabajando para poder alimentar y mantener abastecido al país entero. En este contexto, los insumos veterinarios y del sector agrícola también han cobrado un papel importante durante la crisis. 

En Yopal (Casanare) existe una empresa pequeña llamada Pastisal enfocada enteramente a producir y distribuir productos agro-veterinarios. Las ventas han caído, y la clientela se encuentra todavía en medio de la incertidumbre. La reinvención durante la cuarentena se ha convertido en una necesidad. 

Pese a esto, beneficios como el congelamiento del crédito por parte de BBVA, así como el acogimiento a los alivios financieros y periodos de gracia, han permitido mantener a flote esta empresa de apenas 12 personas. “Los alivios financieros que me ofreció BBVA fueron de gran ayuda. A pesar de que mi negocio pertenece al agro y pudimos abrir, las condiciones no son las mismas. Las personas no pueden salir y las ventas se han reducido», afirma Silvia Duarte, su propietaria.

La crisis no para el ímpetu de la innovación

Aunque los gobiernos del mundo se preparan para una recesión económica, esto no tiene que significar la pérdida de innovación. Al contrario, esto puede representar una oportunidad para reinventarse y transformarse digitalmente. 

Hoy más que nunca vivimos en una época conectada, en la que la información está disponible en la punta de nuestros dedos. Las oportunidades para innovar no paran de aparecer, y las ventajas que ofrece la tecnología están al alcance de las personas, usuarios y propietarios de negocios.En tiempos difíciles, la humanidad ha sabido unirse para enfrentar un enemigo común, y la respuesta ha traído consigo la innovación. De esta forma, la crisis no será recordada como un periodo de lentitud, sino como la época de aceleración digital.

Imagen principal: Kristopher Roller en Unsplash

Sebastián Romero Torres
Filósofo de formación y geek empedernido. Amante de los videojuegos, la tecnología, la música y el espacio.

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