En menos de un año, Cheaf en Colombia evitó que más de 900.000 productos terminaran en la basura. En entrevista con Impacto TIC, Rodrigo Ramírez, director de expansión, habló del modelo, la calidad de los alimentos y retos.
Cheaf en Colombia cumple un año en octubre con más de 850.000 descargas y presencia en más de 34 ciudades. La aplicación conecta a negocios que tienen excedentes de alimentos con consumidores, atendiendo a una problemática creciente, el desperdicio de alimentos.
Durante la séptima Semana de Reducción de Pérdidas y Desperdicios de Alimentos (PDA) de Bogotá, Rodrigo Ramírez, director de expansión de Cheaf, presentó la experiencia de la plataforma ante la FAO, la academia y el Distrito.

En este artículo:
¿Cómo funciona Cheaf para quien compra?
El nombre combina las palabras en inglés cheap (barato) y chef. “Entonces es cocinar barato, de alguna manera“, explicó Ramírez.
Supermercados, panaderías, cafeterías y restaurantes publican en la aplicación los alimentos que no lograron vender. Según la plataforma, estos productos suelen tener la fecha de consumo preferente cerca o no estar en su punto más fresco, pero están en buen estado. Se venden en paquetes sorpresa con descuentos de hasta el 70 %.
El proceso tiene tres pasos:
- Explorar qué tiendas cercanas tienen paquetes disponibles.
- Reservar y pagar en la aplicación.
- Recoger el paquete en el local, dentro del horario que fija cada negocio, y validar el rescate.
La aplicación da una idea general de lo que trae cada paquete, pero el contenido exacto solo se conoce al recogerlo. La mayoría de los pedidos se retira en la tienda; solo algunos locales ofrecen domicilio.
Las reglas buscan que el alimento no se pierda. Si la persona no recoge su paquete a tiempo, igual se le cobra, porque la tienda lo tenía apartado para ella. Y si cancela tarde, advierte la plataforma, lo más probable es que ese paquete termine en la basura.
¿Qué hace el negocio y cómo se cuida la calidad?
Cheaf en Colombia no almacena productos. Cada comercio revisa a diario qué tiene corta vida útil, lo retira de la góndola y arma los paquetes. La aplicación para negocios aliados usa Inteligencia Artificial para definir el contenido de cada bolsa.
“Es el negocio quien la ejecuta, que tiene operadores que arman los paquetes y responsables de calidad que pueden auditar”, explicó Ramírez sobre el control de inocuidad. Además, un equipo de soporte recibe las quejas, se comunica con el comercio y compensa a quien haya tenido un problema.
“Atacamos el desperdicio de alimentos de una forma granular“, afirmó Rodrigo Ramírez, de Cheaf. Puso el ejemplo de una panadería, que al final del día le sobran tres panes de yuca, en vez de sacarlos a la basura, porque son alimentos en buen estado, también puede evitar que se pierdan, vendiéndolos a un precio más bajo.
“Vemos que hay una preocupación real de los negocios, no solo por la rentabilidad, sino también por el desperdicio en sí mismo“, señaló Ramírez.
¿Qué resultados muestra Cheaf en Colombia?
La empresa opera desde hace seis años en Chile, Argentina y México, y llegó a Colombia en octubre de 2025. Según sus cifras, en cerca de 11 meses:
- Superó las 850.000 descargas.
- Trabaja con más de 400 negocios en más de 34 ciudades.
- Evitó el desperdicio de más de 900.000 productos.
- Vende cerca del 90 % de lo que se publica.
La aplicación ya funciona en ciudades de 100.000 a 150.000 habitantes, como Riohacha, Yopal, Popayán y Pasto, y en municipios cercanos a Bogotá.
“La idea es tener presencia en todo el país, idealmente. Lo más complejo muchas veces es lograr negocios que adhieran a este tipo de cosas“, explicó. Como Cheaf no depende de una flota de repartidores, su crecimiento en cada territorio depende de cuántos comercios logre sumar. Pero agregó, que Colombia es un caso particular.
La empresa hizo una encuesta en sus cuatro mercados y dentro de los resultados se destaca que Colombia salió como el país donde más personas consideran crítico el desperdicio de alimentos y donde más se reconocen como parte del problema. “Habla como que hay una conciencia desarrollada acá“, dijo.
¿Cuáles son los retos para su crecimiento de Cheaf en Colombia?
Dejando fuera de la ecuación el reto cultural, de crear conciencia sobre las problemáticas derivadas del desperdicio de alimentos, el cual fue ampliamente discutido durante el panel de instalación de la séptima Semana de Reducción de Pérdidas y Desperdicios de Alimentos (PDA), Ramírez se enfocó en dos retos:
El primer reto es cambiar la costumbre de los negocios. “Esto implica cambiar un proceso que viene funcionando así hace 50 años“, dijo Ramírez, y lo describió como “un cambio de mindset que hay que generar“.
El segundo reto es la brecha digital. En lugares donde “el desarrollo tecnológico puede no estar tan a la mano“, según el vocero, “se entiende menos todavía este tipo de soluciones y la distancia también es un tema“.
La empresa también le apuesta a la pedagogía. En México, Chile y Argentina hizo campañas en la calle de alto impacto sobre el agua que se desperdicia cuando alguien bota una lechuga solo porque tiene una mancha de maduración. Espera repetirlas en Colombia en un futuro cercano.
“El tener merma ya no es un costo que debemos asumir por hacer negocios, sino que existen distintas alternativas para evitar el desperdicio y además rentabilizar mejor la operación“. Lo que falta es que esa idea llegue más allá de las grandes ciudades.



