“Soberanía digital es poder elegir”: Javier Cordero (Red Hat)

La soberanía digital va más allá de dónde se guardan los datos. En entrevista con Impacto TIC durante el Red Hat Summit Connect 2026 Bogotá, Javier Cordero, vicepresidente y gerente general de Red Hat para el norte de Latinoamérica, explicó por qué las empresas necesitan conservar el poder de elegir al escalar la Inteligencia Artificial.

La soberanía digital no se reduce a dónde están los datos: es poder elegir sin quedar atrapado por costos o complejidad. Así lo explicó Javier Cordero, vicepresidente y gerente general de Red Hat para el norte de Latinoamérica, en entrevista con Mauricio Jaramillo, director de Impacto TIC, en el marco del Red Hat Summit Connect 2026 Bogotá.

Cordero lleva más de 4 décadas en tecnologías de la información (TI) y 7 años en Red Hat, y admite que antes le costaba entender el modelo de negocio del código abierto.

¿Qué significa soberanía digital en la era de la Inteligencia Artificial?

Durante años, Cordero entendió la soberanía como un asunto geográfico, y varios países regularon para que los datos no salieran de sus fronteras. Hoy considera que esa es una pequeña parte del concepto.

“Soberanía es el poder elegir, el poder mantener una cohesión en mis sistemas de información independientemente de donde estén, sin estar atrapado a merced de alguien más”, señaló Javier Cordero, vicepresidente y gerente general de Red Hat para el norte de Latinoamérica.

Cordero divide la soberanía en cuatro frentes:

  • Soberanía del dato.
  • Soberanía de la seguridad.
  • Soberanía de la infraestructura.
  • Soberanía del costo.

Algunas empresas de comercio minorista (retail), por ejemplo, pagan millones de dólares para analizar la información que ellas mismas generan. “El dato es mío, yo lo generé”, cuestionó. Por eso, aclara, un proveedor cerrado también puede ser una elección soberana, siempre que la organización conserve la capacidad de moverse.

¿Por qué la soberanía queda en segundo plano al adoptar IA?

Según Cordero, casi todas las compañías ya hicieron algo con IA, aunque muchos proyectos siguen en fase de prototipo. En sus conversaciones con líderes empresariales, las prioridades suelen ser eficiencia, productividad y ahorro. “Se les olvida que están poniendo el corazón de su negocio en un tercero, que no necesariamente es bueno o malo”, compartió.

El riesgo es perder poder de negociación y depender del ritmo de innovación de un solo proveedor. El aislamiento tampoco funciona: las compañías que se encierran en su propia tecnología, dijo, “se vuelven obsoletas en menos de 6 meses”.

Cordero citó dos bancos de gran escala, uno en México y otro en República Dominicana. Su discusión pasó de qué modelo usar a cómo gobernar la IA: quién accede, con qué reglas y cómo medir el retorno frente al costo de los tokens (las unidades por las que se cobra el uso de un modelo). Uno de ellos eligió OpenShift AI, la plataforma de Red Hat que se conecta con distintos modelos de lenguaje, para llevar sus proyectos a toda la organización. Una empresa de retail mexicana, en cambio, concluyó que escalar sus pilotos era “impagable”.

¿Cómo está cambiando la IA la gestión de vulnerabilidades?

Cordero describió un fenómeno reciente: modelos avanzados, como Mythos, de Anthropic, detectan vulnerabilidades en el software más rápido de lo que las organizaciones logran corregirlas. En el sector financiero, algunos reguladores ya exigen planes de remediación y advierten con multas.

Ante este problema, Red Hat trabajó con Bank of America y Verizon, entre otras organizaciones, para reparar librerías de código abierto que no desarrolló y ofrecerlas con soporte en un repositorio común. Según Cordero, Walmart ya corrige librerías en horas o días, cuando antes tardaba meses. En el material oficial del evento, Red Hat presentó Lightwell, una oferta de seguridad gestionada con IBM que entrega correcciones firmadas para dependencias open source en producción.

¿Qué necesitan Colombia y Latinoamérica para dar el salto?

Para Cordero, la tecnología dejó de ser la barrera. Existen servicios de agentes de IA que operan las 24 horas por tarifas que, en su versión más económica, rondan los 40 o 50 dólares.

“¿Cuál es el principal atributo? La capacidad de desaprender”, afirmó. Desaprender implica asumir riesgos y abrir espacios de innovación, incluso en mipymes. Allí puede bastar con una persona que dedique parte de su semana a pensar distinto, sin la presión de una cuota de ventas.

A eso suma el pensamiento exponencial. “Nosotros fuimos educados para pensar linealmente, no exponencialmente”, explicó. Para ilustrarlo, recordó el ejercicio de doblar una hoja de papel una y otra vez hasta alcanzar un grosor de escala astronómica. Jaramillo añadió otro obstáculo: el ego de quienes ya se consideran expertos.

Al cerrar, Cordero insistió en que sumar plataformas abiertas a la capacidad de desaprender y a una visión exponencial sirve a organizaciones de cualquier tamaño. El desafío para la región será traducir esa idea en modelos de gobierno concretos antes de que la dependencia tecnológica resulte demasiado costosa de revertir.

Mira aquí la charla completa:

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