La adopción de IA en América Latina enfrenta barreras críticas de seguridad, infraestructura y gobierno corporativo. Un estudio de Dell Technologies revela que el 75 % de las organizaciones frenó iniciativas por dudas regulatorias, mientras el auge de la IA en la sombra desafía el control técnico y la eficiencia energética en la región.
Las empresas de América Latina exigen más que el resto del mundo a la Inteligencia Artificial (IA). La adopción de IA en América Latina exige impacto claro en el negocio y un plan de riesgos para el 77 % de las organizaciones. El promedio global es 69 %, según Dell Technologies.
En este artículo:
¿Qué mide el estudio y a quién consultó?
El ‘Modern Enterprise Readiness Study’ es una encuesta que la firma Vanson Bourne aplicó por encargo de Dell Technologies en junio de 2026. Respondieron 2.950 personas con cargos de decisión en 35 países, la mitad de áreas de tecnología y la otra mitad de áreas de negocio.
El capítulo latinoamericano se basa en 200 respuestas: 100 de México y 100 de Brasil. Aunque Colombia no hace parte de la muestra, es un termómetro relevante para la región.
¿Por qué la adopción de IA en América Latina es más cauta que el promedio global?
En la región, el 75 % dice que la seguridad y el cumplimiento normativo son la razón principal por la que su organización frenó o pausó la adopción de IA. En el total mundial, esa proporción baja al 60 %. En ambos casos, la seguridad, el cumplimiento o la privacidad encabezan las barreras para escalar la tecnología (43 % en la región y 41 % a nivel global).
El comunicado omite un matiz. Según el cuestionario original, las organizaciones no avanzarán en nuevos proyectos “a menos que nuestro socio tecnológico pueda demostrar” el impacto y el plan de riesgos. La exigencia recae sobre quien vende la tecnología.
“Las organizaciones de América Latina están pasando de preguntarse qué pueden hacer con Inteligencia Artificial a analizar cómo llevarla a sus operaciones de manera efectiva”, señaló Christian Abate, director sénior de soluciones de seguridad de Dell Technologies.
¿Qué ocurre cuando el personal usa herramientas de IA sin aprobación?
- El 59 % de las organizaciones de la región reporta que su personal usa herramientas de IA no aprobadas en equipos de la empresa (62 % global).
- El 77 % indica que sus equipos usan dispositivos personales para acceder a estas herramientas en tareas de trabajo (79 % global).
- Sin embargo, el 95 % asegura contar con herramientas aprobadas por el área de tecnologías de la información (TI).
Esto se conoce como ‘IA en la sombra’: el uso de aplicaciones que la empresa no autorizó ni controla. Los datos muestran que tener una política escrita no garantiza que se cumpla. El informe global agrega otra señal: en el 61 % de las organizaciones, algunos equipos pagan herramientas de IA con tarjetas de su propia área, sin supervisión central de TI. “La seguridad tiene que acompañar a la innovación desde el diseño”, agregó Abate.
En la región, el 96 % espera que la seguridad venga integrada en cada propuesta de un socio tecnológico, frente al 90 % global.
En la misma línea, el 96% de las personas encuestadas espera que la seguridad venga integrada en cualquier propuesta de un socio tecnológico.
¿Qué pesan la infraestructura, la energía y la ubicación de los datos?
El 61 % de las organizaciones latinoamericanas reconoce que su centro de datos no está del todo preparado para cargas exigentes a escala de producción. La cifra está 5 puntos porcentuales por debajo del 66 % global. La mayor diferencia aparece en la integración. El 86 % cree que separar los proyectos de IA, de modernización del lugar de trabajo y del centro de datos le resta eficiencia (70 % global).
En cuanto a energía, el 77 % en la región solo escalará la IA si eso no aumenta de forma significativa su huella energética (74 % global). A nivel mundial, el 82 % considera la eficiencia energética esencial al comprar infraestructura.
Adicionalmente, el 31 % de las organizaciones exige que sus datos sensibles y sus modelos de IA se queden en su país o región, sobre infraestructura propia. Otro 33 % acepta una nube soberana o local operada por un proveedor de confianza.
Para la región, el reto siguen siendo los mismos, la formación y la cultura. Estar en la capacidad de crear reglas que funcionen en la operación diaria. “En una etapa en la que la Inteligencia Artificial comienza a pasar de la experimentación a la operación, la preparación empresarial dependerá cada vez más de la capacidad de conectar IA, infraestructura, datos, seguridad y eficiencia bajo una estrategia común”, concluyó Abate.



