Starlink Mobile contra las telcos: ¿amenaza real o apuesta de papel?

SpaceX acordó comprar espectro de 800 MHz por 8.000 millones de dólares para Starlink Mobile, y las acciones de AT&T, Verizon y T-Mobile cayeron cerca del 6 %. Nicola Stornelli contrasta el anuncio con la regulación de Estados Unidos y Europa, y hace cuentas sobre la capacidad real de los satélites.

Por: Nicola Stornelli García
Analista de tendencias digitales
.


El 8 de octubre SpaceX anunció que comprará a Grain Management una cartera nacional de espectro de 800 MHz (hasta 14 MHz pareados) por unos 8.000 millones de dólares, según el Wall Street Journal. Elon Musk la presentó como la “última pieza crítica” del rompecabezas de espectro para ofrecer cobertura telefónica completa en Estados Unidos. En la negociación posterior al cierre, las acciones de AT&T, Verizon y T-Mobile cayeron cerca de 6 %. La pregunta para la industria es: ¿puede una empresa nacida de los cohetes convertirse en rival de los operadores móviles? Este texto contrasta la noticia con la regulación de Estados Unidos y la Unión Europea, revisa lo que la física permite y compara la fortuna de Musk con el valor de las diez mayores telcos del planeta.

¿Qué se anunció realmente?

La operación, sujeta a aprobación de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) –la cual  no ha fijado plazo–, cubre las licencias que Grain adquirió en agosto a T-Mobile en un intercambio en el que pagó unos 2.900 millones de dólares. Son frecuencias de la antigua red iDEN de Nextel que Dish iba a recibir cuando aspiraba a ser el cuarto operador del país, hasta que dijo no poder pagarlas.

Esa pieza se suma a otras dos. SpaceX ya cuenta con unos 65 MHz en las bandas de 1,7/2,1 GHz tras sus compras a EchoStar, que la prensa cifra en torno a 17.000 millones. Y el 6 de octubre la FCC autorizó una constelación de 15.000 satélites diseñados para hablar directamente con teléfonos. No debe confundirse con la aprobación de enero para otros 7.500 satélites Gen2 de banda ancha: son sistemas distintos. La nueva flota operaría en órbita muy baja, en nueve capas de entre 326 y 335 kilómetros, y combina servicio móvil por satélite (MSS) en el espectro de EchoStar con “cobertura suplementaria desde el espacio” (SCS) en espectro terrestre.

La FCC aplazó varias peticiones (entre ellas la banda de 2.020–2.025 MHz y las de 20,2–21,2 y 30–31 GHz, de intenso uso federal) y condicionó el espectro de EchoStar a que se complete la segunda fase de esa transacción, prevista hacia el 30 de noviembre de 2027. Gwynne Shotwell, presidenta de SpaceX, ha dicho que los satélites de segunda generación empezarían a volar el próximo año, con servicio a finales de 2027. Es decir: lo anunciado es un plan con permisos parciales, no una red.

Estados Unidos: del arriendo a la propiedad

En marzo de 2024 la FCC creó el marco de SCS: un operador satelital puede transmitir en espectro hasta entonces solo terrestre si un licenciatario (o varios en conjunto) que tenga todas las licencias cocanal de un área geográfica independiente le arrienda el acceso. El marco impone límites de potencia y de emisiones fuera de banda, incluido un tope agregado de −120 dBW/m²/MHz. En 2025 la FCC concedió a SpaceX una dispensa de ese tope, con el respaldo de T-Mobile (vecino de banda), a cambio de resolver cualquier interferencia dañina que aparezca.

Hasta ahora, entonces, SpaceX operaba como inquilino del espectro de T-Mobile. Con 2 GHz propio y 800 MHz comprado pasa a ser dueño, y la relación de fuerzas cambia: T-Mobile ya retiró de la marca de su servicio satelital cualquier mención a SpaceX o Starlink. Quedan preguntas que la FCC deberá resolver al revisar la cesión: cómo encajar a un licenciatario que además opera sus propios satélites en un marco pensado para alianzas, qué obligaciones de uso del espectro se le exigirán y qué dirá el análisis de competencia.

Al autorizar la flota, el regulador argumentó que la decisión mejora la competencia y amplía la elección del consumidor: señal de clima favorable, aunque no garantía. Además, la conferencia mundial WRC-27 podría reescribir parte de las reglas internacionales.

Unión Europea: soberanía antes que mercado

Europa no funciona con la lógica de comprar bloques nacionales. En bandas móviles, la opinión del Grupo de Política del Espectro Radioeléctrico (RSPG) de junio de 2025 constató que no existe un marco establecido para el D2D, porque las licencias nacionales cubren en su mayoría solo uso terrestre. En octubre de 2025 la Comisión encargó a la CEPT definir condiciones técnicas armonizadas, y el WRC-27 (punto 1.13) estudiará nuevas atribuciones al servicio móvil por satélite para conectar directamente con teléfonos IMT entre unos 694/698 MHz y 2,7 GHz, con protección de las redes terrestres (ANFR).

El frente caliente es la banda de 2 GHz. Los derechos actuales (Decisión 626/2008/CE, en manos de Viasat/Inmarsat y EchoStar) vencen en mayo de 2027. El 27 de mayo de 2026 la Comisión propuso un procedimiento único de selección y una autorización de la Unión de 20 años, renovable una vez: un tercio para uso gubernamental y seguro, integrado con IRIS², y dos tercios comerciales, de los cuales la mitad se reservaría a nuevos entrantes de la UE y el resto quedaría abierto a operadores europeos y de otros países. El calendario apunta a adopción entre finales de 2027 y 2028, selección en 2028–2029 y asignación en 2029, con posible prórroga de dos años.

SpaceX se opone a la reserva y, según la prensa especializada, carece de derechos de espectro para prestar el servicio por sí sola en la UE. Mientras tanto, Deutsche Telekom, Orange, Vodafone y Telefónica exploran un consorcio para pujar por la porción reservada, lo que exigiría control europeo mayoritario y obligaría a Vodafone a reajustar su sociedad 50-50 con AST SpaceMobile.

En síntesis: en Estados Unidos el espectro se compra; en Europa se concede con criterios de autonomía estratégica. Una operación como la de Grain no tiene hoy equivalente al otro lado del Atlántico.

Lo que permite la física

Un teléfono emite con potencia minúscula y antena diminuta; el satélite está a cientos de kilómetros. La banda baja ayuda porque atraviesa mejor paredes y vegetación, y por eso el 800 MHz importa; además, la mayoría de los teléfonos actuales ya soporta esa banda, así que no harían falta equipos propietarios. Aun así, el director financiero de T-Mobile, Peter Osvaldik, sostiene que la señal llega tan debilitada que no puede hablarse de amenaza competitiva, y el analista Tim Farrar opina que el espectro por sí solo no iguala a las miles de torres de los tres grandes.

Los datos de campo respaldan la cautela. La primera generación usa unos 650 satélites y sirve sobre todo para mensajes y datos ligeros. Un estudio revisado por pares (UPM y WePlan, publicado por el IEEE), basado en más de un millón de mediciones colaborativas, estima unos 3 Mbps por haz en exteriores, compartidos entre todos los usuarios del haz, y modela hasta unos 18 Mbps con más potencia, más espectro y constelaciones más densas. SpaceX promete con la segunda generación 100 veces más densidad de datos, unas 20 veces más capacidad por satélite, más de 100 Gb/s de bajada, 5G NTN y picos de hasta 150 Mbps por usuario; AST SpaceMobile ha demostrado 98,9 Mbps en un solo teléfono. Pero pico no es velocidad sostenida.

Un cálculo de servilleta, mío y con supuestos generosos: 15.000 satélites de 100 Gb/s repartidos de manera uniforme sobre la Tierra dejan unos 34.000 km² por satélite. Sobre los 9,8 millones de km² de Estados Unidos serían unos 290 satélites y, si todos trabajaran a tope, unos 29 Tb/s: alrededor de 90 kb/s por habitante.

La geometría orbital favorece las latitudes medias y podría multiplicar esa cifra por dos o tres, pero seguimos órdenes de magnitud por debajo de lo que entrega una celda terrestre densa. La razón es estructural: el satélite aporta capacidad por área y no puede densificarse como una red terrestre. Gana en el campo; pierde en la ciudad.

El camino para resolverlo es híbrido: Starlink Mobile plantea combinar haces satelitales con infraestructura terrestre. Bernstein estima que una cobertura terrestre completa costaría entre 50.000 y 130.000 millones de dólares y decenas de miles de sitios de torre. Ese es el precio de dejar de ser complemento y volverse operador convencional.

Patrimonio frente a patrimonio

Para las empresas cotizadas uso la capitalización bursátil, no el patrimonio contable, que es mucho menor y está cargado de deuda. Las cifras provienen de fuentes y fechas distintas (las cinco primeras, al 13 de octubre (Statista); las demás son aproximadas, a partir de Macrotrends, GlobalData y Yahoo Finance) y el orden entre los puestos 7 y 10 es incierto.

PuestoOperadorCapitalización (miles de millones de US$)
1China Mobile222
2SoftBank Group (grupo inversor, no solo operador)191
3Verizon178
4T-Mobile US163
5AT&T154
6Deutsche Telekom139
7Bharti Airtel≈120
8Comcast≈80–90
9China Telecom≈80–90
10NTT≈80
 Total aproximado≈1.400

Frente a eso, el índice de Bloomberg situaba a Musk en 987.000 millones de dólares el 8 de octubre, tras tocar 1,05 billones (millones de millones) dos días antes; Forbes suele dar cifras más altas. Equivale a cerca del 70 % de lo que valen juntas las diez telcos y a 4,4 veces China Mobile. El grueso proviene de SpaceX (unos 4.760 millones de acciones, más 1.300 millones aún sin consolidar): la propia compañía valía en septiembre cerca de 1,95 billones, más que las 10 telcos sumadas.

Las proporciones de la compra ilustran el desequilibrio: 8.000 millones son 0,8 % de la fortuna de Musk, 0,4 % del valor de SpaceX y 5 % de lo que vale AT&T. Y el mercado la valoró así: una caída de 6 % en las tres grandes equivale a unos 30.000 millones de dólares de capitalización esfumados en horas, casi cuatro veces el precio.

Pero comparar fortunas es engañoso. Son valores de bolsa de participaciones ilíquidas: Musk perdió 63.000 millones en tres días de octubre y él mismo ha dicho que su riqueza es un porcentaje de propiedad, no dinero en el banco. Las telcos, en cambio, son máquinas de caja con deuda y mucho gasto de capital: el valor empresa de Deutsche Telekom ronda los 333.000 millones, más del doble de su capitalización, y AT&T prevé invertir entre 23.000 y 24.000 millones este año, tres veces el precio de las frecuencias de Grain.

En operación, Starlink facturó 4.290 millones de dólares en el primer semestre, frente a unos 140.000 millones anuales de Deutsche Telekom o China Mobile. La brecha de ingresos es enorme; la de valoración, inversa. Y se informó que SpaceX busca reunir 40.000 millones para comprar chips de Nvidia, señal de que sus prioridades de capital compiten con la telefonía.

¿Competencia real? Tres escenarios

Primero, complemento: SpaceX sigue vendiendo capacidad a operadores (tenía 27 socios móviles a comienzos de año) y se vuelve la capa de cobertura que todos necesitan. Segundo, paquete: Starlink Mobile se vende junto al internet de Starlink, que supera los 12 millones de clientes, con precios agresivos; es lo que anticipan algunos analistas y no exige torres en todas partes. Tercero, operador completo e híbrido, con los costos que estima Bernstein.

Los incumbentes ya se mueven. El 1 de octubre AT&T, Verizon y T-Mobile formalizaron una sociedad para poner en común espectro destinado al D2D, con estándares comunes y un enfoque neutral para que varios operadores satelitales compitan; los analistas la leen como cobertura frente a SpaceX, porque convierte a tres compradores en uno. En Europa, el consorcio aspira a lo mismo. SpaceX es a la vez proveedor y rival, como Amazon con los comerciantes de su plataforma.

Mi lectura: en dos o tres años lo probable son los escenarios uno y dos, con erosión en los márgenes (zonas rurales, segunda línea, paquetes) y presión sobre precios y condiciones de reventa, más que sustitución. La aritmética de capacidad, los plazos (la mitad de la flota antes de diciembre de 2028, la transferencia de EchoStar a finales de 2027) y la falta de aprobación final lo impiden. Pero la caída de 6 % no es irracional: lo que SpaceX amenaza es el control de la capa de cobertura (espectro, órbita e integración con el teléfono) y la opción de ir subiendo escalones.

Lectura para Colombia

Para un regulador latinoamericano la lección es de método. La Agencia Nacional del Espectro (ANE) incluyó la conectividad satelital, con modelos D2D, como segunda línea de su Plan Maestro de Gestión del Espectro 2026–2030, y el Ministerio TIC, la CRC y la ANE abrieron en 2026 un sandbox regulatorio sectorial para pilotos de conectividad satelital rural, al que Starlink, Hughes y Comcel presentaron propuestas.

Starlink opera en el país desde 2022 bajo el régimen satelital de la Resolución 376. La pregunta no es si llegará el D2D (Portafolio), sino en qué bandas, con qué reglas de reventa y bajo qué obligaciones de cobertura. La UE protege su banda de 2 GHz con criterios de soberanía; Estados Unidos deja que el mercado compre espectro. Conviene decidir qué se quiere proteger antes de que las alianzas privadas lo decidan.

¿Qué le falta a SpaceX para competir de verdad?

SpaceX compró la pieza que le faltaba para argumentar que puede ser operador y no solo proveedor. Aún le faltan la aprobación de la FCC, los satélites, los terminales y, si quiere competir en las ciudades, torres. Las telcos tienen la densidad de celdas, pero no la órbita. La competencia más probable no será un reemplazo sino una negociación permanente sobre quién controla qué capa de la red. El patrimonio de Musk no garantiza el éxito; sí le permite equivocarse muchas veces. El futuro será híbrido. Starlink Mobile terminará pareciéndose más a una telco y absorbiendo muchos telcos más. La guerra acaba de comenzar.

(*) Analista de Telecomunicaciones y TIC para Impacto TIC.


Nota: Las opiniones aquí publicadas son responsabilidad exclusiva de su autor y no representan necesariamente la línea editorial de Impacto TIC.

Sigue a Impacto TIC en Google

Colaboradores
Colaboradores
Periodistas, líderes de Gobierno y sector público, líderes empresariales, emprendedores, académicos, estudiantes y ciudadanos interesados en las TIC. ¡En Impacto TIC son bienvenidos los aportes de quienes crean, desarrollan o piensan en Tecnología, Innovación y Ciencia, para Colombia y Latinoamérica!

MÁS OPINIÓN Y ANÁLISIS

MÁS COLUMNAS DEL AUTOR

¿Puede Tigo plantarle cara a Claro?

Tigo y Claro entran en una nueva etapa de competencia tras la integración con Movistar. En esta columna, Nicola Stornelli analiza si Millicom puede disputarle el mercado a América Móvil y qué debe hacer el Estado.

Lo que el Informe Nacional de Competitividad no quiso mirar

El capítulo de Economía Digital reconoce el rezago en banda ancha, pero lo diagnostica con datos escogidos y calla sobre competencia, impuestos, financiación y 5G. Un contraste con la OCDE y con dos decisiones que hoy están sobre la mesa: que Telecall opere y que Claro no se quede con la red de Azteca.

Podemos medir la atención del consumidor. ¿Significa que deberíamos medirlo todo?

La integración entre neuromarketing e Inteligencia Artificial transforma la medición de la conducta humana, pero plantea riesgos sobre privacidad y sesgos predictivos. Frente a las sanciones de la SIC en Colombia y las restricciones de la Unión Europea sobre biometría, el debate no radica en cuánto medir, sino en preservar la confianza y los límites éticos

Gobiernos que convierten datos en información para sus ciudadanos

La analítica de datos en el sector público se consolida como una herramienta clave para que los gobiernos de América Latina optimicen su gestión, planeen inversiones y muestren resultados transparentes.