El emprendimiento tecnológico atraviesa una fase de aceleración acelerada en la región. Durante 2025, Colombia escaló al puesto 35 global en el Global Startup Ecosystem Index de StartupBlink, impulsado por un crecimiento de 29,3 %. Adicionalmente, reportes de KPMG señalan que, durante 2025 se cerraron 131 transacciones por 857 millones de dólares en el país entre equity y venture debt, una cifra que supera en un 55 % los registros reportados por fuentes internacionales como LAVCA, Crunchbase y SVB, y que consolida a Colombia como el tercer ecosistema de startups más activo de América Latina.
Sin embargo, en el marco del CCB Tech Day 2026 de la Cámara de Comercio de Bogotá, líderes y especialistas del sector coincidieron en que la consecución de capital inicial es solo la primera etapa. El reto sustancial radica en la escala internacional, la superación de sesgos de adopción de la Inteligencia Artificial (IA) y la articulación entre grandes corporaciones, la academia y la infraestructura pública.
La conversación contó con la participación de Aron D’mello, responsable de Expansión en Dapta; Valentina Ponce de León, cofundadora y directora ejecutiva de LAB10 y Alter; y Luis Alberto Rodríguez, fundador y director ejecutivo de Dapper. El panel fue moderado por Mauricio Jaramillo Marín, director de Impacto TIC.
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¿En qué punto está el ecosistema tech de Bogotá y Colombia?
La evolución del entorno empresarial en la última década ha permitido pasar de iniciativas aisladas a redes de apoyo colaborativo. Las oportunidades actuales exigen agilidad operativa y la eliminación de la fricción al momento de validar soluciones frente a la audiencia de usuarios reales.
Los tres panelistas coincidieron en un diagnóstico optimista, pero con matices. Recordaron que hace una década era impensable el volumen de empresas tecnológicas que hoy nacen y crecen en el país.
“Lo primero es lanzarse. La cantidad de emprendimientos que tienen una excelente idea y un maravilloso producto que nadie ha usado son demasiados. Estamos en un momento donde la tecnología permite moverse a toda velocidad”, afirmó Valentina Ponce de León, cofundadora y directora ejecutiva de LAB10 y Alter. Para el liderazgo del proyecto, la resiliencia operativa y la ambición son componentes indispensables para evitar que las objeciones iniciales detengan el desarrollo de las empresas.
Para Luis Alberto Rodríguez, fundador y CEO de la startup govtech Dapper y exviceministro técnico de Hacienda, conviene cambiar el término. “Yo prefiero una palabra a ecosistema: es infraestructura“, afirmó, y definió a los emprendimientos como “un tipo de activo financiero muy particular” que requiere talento, capital de riesgo y marcos tributarios que lo promuevan.
Por su parte, la articulación entre empresas nacientes e industrias consolidadas ha demostrado ser un catalizador técnico y comercial. Aron D’mello, responsable de Expansión en Dapta, explicó que el relacionamiento con corporativos exige elevar la calidad de los marcos operativos internos. “Cuando se trabaja con una corporación grande, no solo te empuja a cerrar un trato a largo plazo, sino que ese mismo volumen te obliga a elevar todos los estándares internos a nivel de frameworks y desarrollo de producto”, señaló D’mello.
¿Qué necesita un fundador para escalar una startup en Colombia?
Valentina Ponce de León, cofundadora y CEO de LAB10 –la mayor comunidad de constructores de IA de Latinoamérica– y de la plataforma de agentes internos Alter, fue directa: “Lo primero es siempre mentalidad de lanzarse y moverse muy rápido”, junto con ambición y resiliencia frente a los “no“.
Aron D’mello subrayó el peso del entorno. “No tenemos nada que envidiarle a San Francisco” en talento, dijo, y relató cómo su empresa pasó de 5 personas a operar como compañía estadounidense con oficina en Phoenix. “Con un ecosistema bien rodeado, con el talento que tenemos desde aquí, se pueden hacer compañías globales“, resaltó también la importancia de la colaboración entre corporaciones y startups: trabajar con grandes clientes “empuja a elevar todos tus estándares internamente“.
¿Qué fallas frenan la implementación real de la inteligencia artificial?
A pesar de la alta disponibilidad de herramientas de IA, el mercado registra desviaciones en su implementación debido a la falta de objetivos de negocio definidos y al uso desmedido de expectativas no verificadas.
Uno de los errores más frecuentes es la adopción de herramientas por presión mediática y no por la resolución de un problema concreto. “El principal punto es no tener un objetivo claro, no saber cuál es el dolor real por el cual se implementa Inteligencia Artificial. Si la causa es clara, como la calificación de leads, se puede hacer un seguimiento específico sobre métricas concretas”, enfatizó D’mello.
De forma paralela, la falta de infraestructura de datos propia y el uso irresponsable de modelos de lenguaje (LLM) generan riesgos operativos en la toma de decisiones empresariales. Rodríguez advirtió sobre las limitaciones de depender exclusivamente de modelos generales sin arquitecturas especializadas.
“Desarrollar una solución completa requiere diseño y mantenimiento. Si se le consulta a un modelo general sobre decisiones regulatorias o financieras sin crear una infraestructura de información y datos detrás, este puede responder con datos imprecisos o inexactos. Tomar decisiones de negocio sobre esa base es supremamente irresponsable”, explicó Rodríguez.
Ponce de León coincidió en la necesidad de evitar la especulación técnica alrededor de la IA: “Hay que dejar de vender humo y enfocarse en los resultados, los aprendizajes y la tracción real. La tecnología debe usarse a favor de resolver un problema que requiere criterio humano, no para decir que una empresa es de IA solo por llamar a una API por detrás”.
¿Cómo diferenciarse frente a los grandes modelos de IA?
Con barreras de entrada cada vez más bajas, la especialización fue la respuesta compartida. “Para mí es especialización en el problema e iterar”, dijo D’mello.
El cierre apuntó a la mentalidad colaborativa. “Más es más, no competir entre nosotros”, resumió Ponce de León. Rodríguez, por su parte, dejó una aspiración para el ecosistema colombiano: “A mí me gustaría que existiera más competencia“.
Finalmente, la hiperespecialización en nichos de mercado complejos se perfila como la estrategia de diferenciación más efectiva ante competidores globales y grandes modelos tecnológicos. Ponce de León recomendó “buscar un problema que no sea sexy. El camino es buscar un problema que no sea vistoso ni evidente, encontrar un dolor chiquito en las organizaciones y convertirse en especialista en resolverlo. Las empresas prefieren adquirir soluciones de valor antes que construir internamente procesos altamente especializados”, concluyó Ponce de León.







