El presidente de Inexmoda plantea que la moda necesita tecnología diseñada para sus propios ciclos, datos y cadenas de valor, y ve en Nextech una plataforma latinoamericana para acelerar esa transformación. Fashion Tech, un concepto que ingresa a la conversación.
No todas las industrias necesitan la misma tecnología. Una solución diseñada para banca no necesariamente responde a los ciclos de una empresa de moda, así como una herramienta pensada para retail puede no entender las particularidades de la manufactura textil.
Para Sebastián Díez, presidente ejecutivo de Inexmoda, ahí hay una oportunidad que va más allá de conseguir que las empresas adopten Inteligencia Artificial, software, automatización o analítica de datos. «Pienso que la tecnología debe especializarse por verticales», dijo en entrevista con Impacto TIC durante Nextech 2026. «Se trata de atender industrias que tienen necesidades, ciclos financieros, cadenas de valor muy distintas unas entre otras, y la moda es un exponente de ello».
La idea ayuda a entender una de las apuestas de Nextech: no solo acercar tecnología existente a las empresas de moda, sino conseguir que desarrolladores, compañías de software, proveedores de Inteligencia Artificial y fabricantes comprendan mejor una cadena de valor que va desde las materias primas y el diseño hasta la producción, los inventarios, la comercialización y la relación con el consumidor.
En el primer análisis de Impacto TIC sobre Nextech mostramos el diagnóstico que dio origen a la feria: una industria reconocida por su creatividad, pero todavía afectada por problemas de productividad, trazabilidad, integración de información y lo que Díez denomina su ‘caos operativo’.
En esta conversación, el presidente de Inexmoda fue más allá: puso cifras a algunas de esas brechas, explicó por qué adoptar tecnología no consiste simplemente en comprar software y planteó la aspiración de convertir a Nextech en una plataforma latinoamericana de Fashion Tech.
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Muchas empresas, pocas logran sostenerse afuera
Una de las cifras que mejor dimensionan el desafío está en la estructura empresarial del sector. Según Sebastián Díez, durante los últimos 7 años se han registrado alrededor de 85.000 empresas vinculadas a la industria de la moda, pero solo unas 16.000 están constituidas como personas jurídicas.
El contraste se hace todavía mayor al observar la internacionalización. Alrededor de 500 empresas intentaron exportar durante ese periodo, pero apenas 90 consiguieron mantener exportaciones de manera sostenida, de acuerdo con las cifras citadas por el directivo.
Su planteamiento amplía la discusión más allá de la compra de software, maquinaria o herramientas de Inteligencia Artificial: la tecnología necesita entender el negocio sobre el cual pretende generar valor. La dimensión del reto aparece también en las cifras empresariales. Para Díez, los números muestran dos realidades al mismo tiempo: por un lado, Colombia tiene una fuerte vocación empresarial alrededor de moda y textiles, y por el otro, buena parte de esas compañías todavía enfrenta dificultades para estructurarse, escalar y sostener operaciones internacionales.
«500 empresas salen al mercado internacional, pero no logran sostener la operación, bien sea por falta de ventas o por falta de operación. Y ahí es donde la tecnología entra a jugar un papel», señaló.
Tecnología no significa comprar software
Otro de los mensajes de Sebastián Díez se enfoca en una confusión frecuente dentro de los procesos de Transformación Digital: adoptar tecnología no equivale a instalar una herramienta. «La tecnología no es comprar un software, la tecnología no es implementar una herramienta de Inteligencia Artificial o una herramienta tecnológica».
Para él, la transformación ocurre cuando cambia también la manera en que trabaja la organización. «Cuando hablamos de tecnología es un cambio de ‘mindset’, es un cambio cultural al interior de las organizaciones para trabajar distinto, para que busquemos en las herramientas formas de ser más eficientes, más productivos, más potentes en nuestros roles».
Ese cambio cultural aparece además ligado a otra discusión recurrente alrededor de automatización e Inteligencia Artificial: su impacto sobre el empleo. El líder de Inexmoda rechaza la idea de presentar tecnología y mano de obra como fuerzas opuestas. «Estoy completamente en desacuerdo cuando se habla de la tecnología como ese opuesto o como la antítesis de la mano de obra. Por el contrario, la tecnología va a resignificar las labores, los oficios de un sector y la va a potencializar».
Nextech quiere mirar más allá de Colombia
La primera edición de Nextech fue concebida como una plataforma para reunir empresas de moda con proveedores de maquinaria, software, automatización, Inteligencia Artificial y otras tecnologías. Pero la aspiración de Inexmoda no termina en el mercado colombiano. «Mi sueño y mi objetivo dentro de Inexmoda es que esta sea una plataforma para acercar a toda América Latina con el fashion tech», afirmó Sebastián Díez.
Para la edición de 2027 espera ampliar la presencia de países con una industria tecnológica fuerte aplicada a manufactura y moda, que este año ya tuvo asistentes de cerca de 20 países, en especial de Latinoamérica. Entre los países que sueña tener dentro de un año mencionó a referentes de la industria textil como India, China, Taiwán y Corea del Sur.
La velocidad del cambio tecnológico, agregó, obliga además a renovar constantemente la oferta.
La invitación de Sebastián Díez a las empresas de tecnología
La especialización tecnológica por industrias fue también el mensaje que dirigió directamente a la comunidad de Impacto TIC, en especial a los líderes de proveedores tecnológicos, nacionales y multinacionales, incluidos desarrolladores colombianos, compañías de software, empresas de Inteligencia Artificial y grandes proveedores tecnológicos. «Quiero invitarlos a conectarse con la industria de la moda, a conectarse con esta nueva plataforma que está creando Inexmoda, que es Nextech».
Para el directivo, la moda representa una oportunidad para proveedores capaces de entender problemas específicos de producción, inventarios, diseño, trazabilidad, comercialización y conocimiento del consumidor. «Invito a todos los creadores de herramientas digitales, de herramientas de Inteligencia Artificial, herramientas de software, a conectarse con la industria de la moda, porque hay un gran potencial allí, hay una gran necesidad».
Ese enfoque convierte el concepto de Fashion Tech en algo más amplio que una categoría de tendencias o dispositivos: una vertical tecnológica alrededor de una industria que busca cerrar sus propias brechas de productividad, operación e internacionalización.



