Juan Guillermo Ramírez
Por Juan Guillermo Ramírez, especial para Impacto TIC.

Lo que comenzó como una idea que empezó a desarrollarse en un garaje o en una tesis de grado –por causas tan diversas como necesidad, desespero obligación o convencimiento– hoy es un gran negocio de envergadura que ha traspasado las fronteras geográficas y se ha ido posicionando entre los clientes en el mundo, como una solución para quienes lo utilizan. Por supuesto, estamos hablando de los emprendimientos.

Muchos de estos nuevos negocios son aplicaciones tecnológicas que ayudan de una u otra forma a facilitarles la vida a las personas, que han sido apoyadas por incubadoras o aceleradoras que invierten en asesoría, dinero, tiempo y personal para apalancar su crecimiento.

Para Darrell Bricker, CEO Global de Asuntos Públicos de Ipsos, el emprendimiento ha sido la piedra angular en el desarrollo económico del mundo durante siglos. “Pero sabemos que el potencial de la actividad emprendedora para levantar a las economías luego de la pandemia cambia por país”.

Según un estudio de esta compañía llevado a cabo a finales del 2020 y presentado en enero de este año, el espíritu emprendedor varía mucho de un país a otro. Colombia encabeza la lista de emprendimientos, seguida de Sudáfrica y Perú. Bélgica, Gran Bretaña, Francia, Países Bajos, Corea del Sur y Japón ocupan los lugares más bajos.

El estudio deja ver que ya sea por necesidad o por un nuevo interés, 3 de cada 10 de quienes han comenzado un negocio en el último año dicen que no tenían la intención de crear un negocio, pero la pandemia los motivó a hacerlo. Pero –y no es una sorpresa– comenzar un negocio es una actividad riesgosa, porque la mitad de quienes han comenzado uno, también en el último año, dicen que ya no sigue operando.

Talento sí hay

Y al lado de estos emprendimientos están las incubadoras y aceleradoras, que son empresas que logran materializar las ideas de negocio, con el fin de entregar recursos, asesorías y cursos para aquellos que empiezan con una buena idea o quieren escalar su negocio a otro nivel para lograr un impuls0. Esto con el fin de tener visibilidad y que se puedan encontrar potenciales inversores, que decidan apostar por la empresa naciente.

Santiago Páez Giraldo, experto en emprendimiento, explica que por lo general las incubadoras empresariales se enfocan en empresas en etapa temprana. A nivel general, su portafolio de servicios y acompañamiento se dirige a las empresas con poco tiempo en el mercado (o incluso en etapas más iniciales del proceso de emprendimiento).

“En este sentido en el ecosistema hay otro tipo de organizaciones que se enfocan en las empresas con más años de trayectoria, ventas e incluso estructura organizacional como las formalidades en materia de registros en las Cámaras de Comercio, estándares y prácticas de facturación, gobierno corporativo de la empresa y asuntos de propiedad intelectual, llamadas aceleradoras”, dice Páez Giraldo.

“Ahora bien, en materia de innovación –añade– si se entiende desde la ambidiestralidad organizacional y el acompañamiento a ‘intraemprendedores’, existen programas que impulsan nuevos proyectos desde sus etapas de ideación, incubación, prototipado y hacia adelante, para empresas con varios años de operación”.

Imagen: Pxhere.

Así lo corrobora Diego Pinilla, CEO de Fruteo, empresa nacida en Chía (Cundinamarca), que se dedica a comercializar frutas, verduras y productos saludables a través de experiencias de compra personalizadas, desde inicios de la pandemia.

Para Pinilla, el emprendimiento en Colombia va por buen camino en términos de exposición y apoyo. «Seguramente se podrían crear muchas más oportunidades, pero creo que estos organismos que buscan apoyar el emprendimiento están muy limitados para atender todo el potencial que hay en Colombia. Adicionalmente, en muchos casos –y lo digo porque lo viví–, algunas empresas se fijan solo en los indicadores financieros y no en la capacidad de ejecución que tienen los fundadores y los mismos colaboradores para desarrollar una idea de negocio; como sí lo hacen en grandes países exportadores de unicornios. A pesar de esto, esta mentalidad está cambiando y Colombia se ha convertido en un gran exportador de talento”, dice Pinilla.

Javier Monsalve, CEO de Fianly, una empresa creada para apoyar a las inmobiliarias a hacer el proceso de afianzamiento seguro, ágil y fácil en Colombia, cree que el ecosistema ha crecido y madurado y hay nuevas incubadoras y aceleradoras. Así, el acceso a capital de riesgo también ha mejorado, aunque este es tal vez el aspecto en el que aún se presentan más dificultades. De otro lado los emprendedores deben buscar los programas de aceleración más adecuados según el sector en el que este su emprendimiento.

Cabe anotar que Fianly nació como respuesta a las dificultades presentadas durante la pandemia de 2020 y después de encontrar una alternativa viable al exceso de documentación y demoras en los procesos de arrendamiento. “Hoy tenemos más de 130 inmobiliarias haciendo estudios y afianzamiento con nosotros en 30 ciudades del país, sin que seas necesario establecer oficinas físicas”, apunta Monsalve.

El apoyo existe

“Existen incubadoras y aceleradoras con programas que solo brindan asesorías y típicamente este tipo de programas se enfoca en las etapas iniciales del desarrollo de un emprendimiento entendiendo que, en dichas etapas, el riesgo de desperdiciar recursos económicos es alto”, comenta el experto Santiago Páez Giraldo. Por tanto, esas empresas entregan recursos más metodológicos y herramientas prácticas para poder implementar en la fase inicial de los negocios.

“Aquellas que brindan apoyo en dinero como capital semilla, créditos u otros, se enfocan en empresas que cuentan con validaciones de su modelo de negocio y producto por parte de clientes y un ‘product market fit’. En este sentido y tipo de acompañamiento es deseable que se conciba un modelo de capital inteligente el cual, además de entregar recursos económicos, brinda un acompañamiento cercano en la ejecución de estos, así como asesoría, una red de contactos de valor, entre otros”, agrega Páez Giraldo.

Existen alianzas estratégicas que desarrollan las entidades promotoras con empresas y organizaciones para crear beneficios o perks, como por ejemplo el uso de servidores, CRM, ERP u otros, que resultan recursos clave para consolidar la propuesta de valor, el modelo de negocio y apalancar el crecimiento.

Así fue como recibieron apoyo los creadores de D’Una, Guillermo López Giraldo y Albert Serna Areiza, quienes pensaron en la combinación de una oferta de préstamos para Soat y la Revisión Técnico-Mecánica, sin cuota inicial, con plazo máximo de 120 días, con un proceso 100 % digital (sin sucursales físicas) y llegando a públicos no atendidos por el sector financiero que por necesidad acuden a los prestamos gota a gota.

Al lado de ellos aparecieron en escena Javier y Mauricio Arroyave, que se sumaron a la iniciativa, con sus más de 30 años de experiencia en el mercado Soat, y quienes en la actualidad cuentan con una producción importante a nivel nacional con más de 3.500 puntos de venta a nivel nacional. Ellos vieron en D’Una y su modelo de negocio un instrumento muy prometedor e interesante para seguir apalancando su plataforma comercial al ser complemento real de su negocio.

“D’Una es una solución híbrida basada en tecnología Fintech (Lending + Insuretech) que le permite a cualquier persona, ubicada en cualquier parte de Colombia y desde la web  financiar su Soat 100 % en línea o desde uno de sus puntos de financiación a nivel nacional, en pocos minutos, sin papeleo, sin cuota inicial y con plazo de hasta de 4 meses”, comenta Albert Serna.

Muchos de estos emprendedores han contado con el apoyo de iNNpulsa y Starter, que se ve reflejado en diferentes capacitaciones, sesiones de apoyo y acompañamiento, y algo muy importante: en sesiones con posibles inversionistas que podrían interesarse en sus negocios este 2021.

Por ejemplo, Anna, una startup que está transformando el sector de los Servicios Generales en Colombia, ha entrado en negociaciones con Esteban Urrea, CEO de Vertical Partners, en donde esperan que nazca una buena relación inversionista–startup, pues consideran que es “un crack en el mundo de las inversiones”. Esta empresa de aseo ha entendido que si dedican sus esfuerzos a proveer colaboradores entrenados y felices, la satisfacción de los clientes está garantizada.

Plata también hay

Por ello muchos emprendimientos colombianos han sido apoyados con créditos aprobados por una fintech. Esto es muy positivo, porque quienes están empezando un negocio no cuentan con indicadores financieros atractivos y aún no llegan a ese punto de equilibrio con el que puedan acceder a créditos bancarios.

Sin embargo, hay empresas que creen más en los emprendedores. Una de ellas es Sempli, una fintech de crédito digital para micro y pequeñas empresas, que se dedica al préstamo de dinero para emprendedores a muy bajos costos.

Emprendimientos - Financiación
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Su COO y Cofundador, Felipe Llano, cuenta que para que una empresa sea acreedora a un préstamo debe someterse a una evaluación muy sencilla, bajo una metodología de análisis crediticio completamente diferencial y es importante que su negocio sea atractivo y cuente con una información financiera que evidencie que efectivamente hay con qué responder por una obligación financiera.

Una de las características más importantes de Sempli es la capacidad que tiene de evaluar el propósito incluyendo al equipo clave de los emprendedores. “Para Sempli es más importante la voluntad de pago, que es un factor cualitativo, que una capacidad de pago o un historial crediticio”, comenta Felipe Llano.

Y esto lo corrobora HSG Synergy, una administradora experta en propiedad horizontal, que recibió apoyo de Sempli. Carlos Cuéllar, su fundador, cuenta: “Los procesos con Sempli han sido muy sencillos y eso es una experiencia muy grata para nosotros, porque pedimos unos recursos y nos fueron aprobados a tasas muy accesibles y sin papeleos engorrosos. Fue muy simple”.

Y no solo es la incubación. La aceleración también es importante cuando el negocio va ‘sobre ruedas’, pero no se cuenta con apoyo para escalar a otros niveles. Un ejemplo de esto es Algoritmo, empresa que nació en Medellín hace 6 años y que está enfocada en habilitar la transformación y profundización digital de las empresas a través de la digitalización de todo tipo de flujos y procesos de trabajo. “Para esto nos apoyamos en nuestra tecnología TFM, una solución low-code que permite crear procesos altamente flexibles, escalables, integrables, seguros y que cuestan una fracción del desarrollo de software tradicional”, asegura Juan Diego Urrea, CEO y cofundador.

Algoritmo es una compañía rentable que factura más de 1.000 millones de pesos al año y hace parte de esta selección de empresas elegidas por una aceleradora; considera esto como una oportunidad que le puede permitir aumentar su base de clientes y acceder a financiación para escalar su modelo de negocio. “Nuestra tecnología continuará avanzando hacia machine learning y decisiones tomadas con data a través de integraciones con herramientas de visualización de datos”, puntualiza Urrea.

Entonces, ¿qué se necesita para poner en marcha un emprendimiento?

A nivel general es deseable que un emprendimiento demuestre que existe una problemática o necesidad y que la comprende y la define claramente con sustento. Que tiene una solución a dicha problemática, un modelo de negocio que permita implementarla, indicadores clave que validen el interés del mercado (ventas, desarrollo de productos, clientes o prospectos). También, un equipo de trabajo multidisciplinario y diverso, diferenciadores del producto, servicio o experiencia en el mercado, y un nivel de formalidad (como estar formalmente constituido y tener formalmente contratados a los colaboradores), entre otros elementos.

De cualquier modo, el universo de convocatorias es cada vez más grande y dinámico y se está creando una oferta que los emprendedores no deberían desaprovechar. Es clave entender el sector en el que podría encontrar acompañamiento, el estadío de desarrollo de la empresa y factores clave de cara al objetivo misional del programa.

En conclusión, parece haber un potencial significativo sin explotar para la actividad emprendedora en este 2021 y más allá. Y la clave para aprovechar esto es reconocer que los grupos no tradicionales, como las mujeres, y los de menor educación e ingresos, se están poniendo al día con los grupos tradicionales en su espíritu empresarial y sus aspiraciones.

Según el estudio de Ipsos mencionado inicialmente, otra clave para aprovechar esto es reconocer que el emprendimiento de negocios, a menudo, va de la mano con el emprendimiento social. Entonces, si el objetivo es la creación de empresas, ¿hay alguna forma de promover los vínculos entre ambos? Es decir, si está iniciando un grupo de interés, también inicie un negocio para financiarlo.

El proceso de la incubación

Si se utiliza la incubación como un hito en el desarrollo de una startup se podría dividir en tres fases: la preincubación, la incubación y la posincubación. En este sentido, el marco de trabajo de ‘Startup Commons’ se ha venido utilizando en la formulación de programas y sugiere que:

  • La preincubación busca que los emprendedores encuentren un ‘problem solution fit’ y se hace énfasis en que el talento sea capaz de idear y conceptualizar ideas que generen soluciones a problemáticas identificadas. Esta etapa por lo general se entrega de una forma masiva y pretende transferir metodologías (típicamente el design thinking y sus derivaciones) así como sensibilizar a la mayor cantidad de emprendedores y potenciales startups.
  • La incubación se enfoca en encontrar un ‘vision – founders fit’, es decir la conformación de un equipo de trabajo multidisciplinario y diverso que sea capaz de implementar el modelo de negocio y la solución que ha sido diseñada. En este aspecto se crean los primeros acuerdos y reglas de juego para que el equipo emprendedor pueda desarrollar su modelo de negocio. Posteriormente se enfoca en la creación de prototipos y mínimos productos viables para iniciar el ciclo virtuoso sugerido en metodologías como el ‘lean startup’ de crear, medir y aprender. En dicho ciclo se generan los mecanismos para tomar las decisiones de persistir o pivotear basado en los experimentos realizados. Una vez se ha generado suficiente tracción entre clientes y productos, servicios o experiencias se entiende que la compañía ha encontrado su ‘product – market fit’.
  • En la posincubación se enfrenta la startup con el gran reto de saber cómo escalar y cómo implementar motores de crecimiento. En este sentido se hace necesario el levantamiento de indicadores clave o ‘KPI’ por sus siglas en inglés, la definición de metas, el diseño de su estrategia de crecimiento y los mecanismos para apalancarse en su talento y en la tecnología para apoyarlo. A nivel de la organización además se hace necesaria la estructura más formal y robusta para la gestión de la empresa, la definición de procesos, políticas y de una estructura de gobierno corporativo que sustente y apoye las decisiones de la gerencia. En este sentido se podría decir que es la evolución de la startup hacia una scaleUp. En términos de uno de los referentes Steve Blank, es pasar de la búsqueda en el descubrimiento de cliente y validación de cliente hacia la ejecución en la creación de la compañía y la construcción de la organización en sí misma.

 Información suministrada por Santiago Páez Giraldo, experto en emprendimiento.


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