La misión Mars 2020, traducida simplemente como Marte 2020, es sin duda una de las más ambiciosas no solo para la Nasa, sino para la exploración espacial en general. Además de tener algunos de los instrumentos más avanzados y de tener al helicóptero Ingenuity –que se convirtió el primer objeto humano que vuela en otro planeta–, el róver Perseverance es la primera de muchas misiones para traer muestras marcianas a la Tierra.

Uno de los mecanismos principales de Perseverance es un taladro que se encarga de penetrar la superficie marciana –compuesta por rocas y arena– y recolectar muestras en tubos metálicos almacenados en el vientre del róver. En total son 43 tubos que a lo largo de la misión serán llenados y luego dejados en lugares específicos de Marte. 

Suena extraño, pero todas estas 43 muestras en tubos metálicos serán dejadas en la superficie de Marte. En misiones futuras, estas muestras serán recogidas y luego traídas hasta la Tierra para ser examinadas y compartidas con la comunidad científica.

Un primer intento fallido

Al igual que muchos otros sistemas, el proceso de perforación y recolección es completamente automatizado. Una vez el sistema recolecta los materiales marcianos, Perseverance es capaz de medir el volumen de material recogido en el tubo y luego enviar esta información acá a la Tierra. Sin embargo, en este primer intento el sistema mostró que ningún tipo de rocas fueron recolectadas.

“Aunque no es el ‘hoyo en uno’ que esperábamos, siempre hay riesgos al abrir nuevos caminos”, explicó Thomas Zurbuchen, administrador asociado de la Dirección de Misiones Científicas de la Nasa, en Washington. A esto también agregó: “Estoy seguro de que contamos con el equipo adecuado para trabajar en esto, y perseveraremos para encontrar una solución que garantice el éxito en el futuro”.

Pese a este primer resultado que no logra las expectativas, lo cierto es que la Nasa también ha descartado que este sea el resultado de una falla de hardware. Una falla de este tipo sería relativamente grave, ya que de este mecanismo de recolección depende mucha de la planeación de las misiones futuras a Marte. Mientras que todos los sistemas funcionaron normalmente y el tubo fue procesado, simplemente no se capturó nada. 

Para la Nasa, la primera hipótesis es que el suelo y la roca marciana simplemente no se comportaron como habían predicho. De la misma forma, los científicos analizarán los datos procesados por Perseverance para encontrar la raíz del tubo vacío y poder asegurar que el resto de la misión de recolección sea exitosa. 

Un terreno complicado

Lo cierto es que, aunque las pruebas y demás diagnósticos previos a la misión fueron positivos acá en la Tierra, Perseverance se encuentra navegando uno de los terrenos más complicados. A diferencia de la Tierra, las rocas y el terreno marciano tienden a ser muchos más hostiles que incluso la zona conocida como El valle de la muerte, ubicado en California, y que la Nasa utilizó como terreno de pruebas para la misión Marte 2020. 

«Más que particularidades del propio terreno –si es cierto que algunos materiales tienen un comportamiento que los hacen un poco más difíciles de muestrear, como una baja adherencia o rozamiento- el principal problema es que si surge un problema, no pasa como en la Tierra, que en muy poco tiempo podemos ir al lugar a solucionarlo», nos dice Nahum Mendez Chazarra, geólogo y conocido por ser ‘Un geólogo en apuros’. 

Debido a la ausencia de agua en Marte, su superficie se caracteriza por tener rocas filosas, arena, grandes rocas y acantilados muy pronunciados. Además de lograr aterrizar, Perseverance debe seguir una ruta exacta para no acabar en terreno desconocido. Otro dato interesante es que el suelo marciano es tóxico debido a que contiene altas concentraciones de percloratos con cloro.

Y es que, de hecho, esta no es la primera vez que el suelo marciano no se comporta como esperábamos. En el 2008, la misión Phoenix encontró un terreno que la Nasa describió como ‘pegajoso’ y que tomó varios intentos antes de poder ser analizado. Más recientemente, Curiosity ha intentado perforar rocas que resultaron ser más duras y quebradizas que lo esperado.

Con tantas variables presentes, no sorprende que el primer intento haya resultado con un tubo vacío. Y es que, con tantos obstáculos, lo más sorpresivo sería tal vez darle al blanco en el primer intento. «He estado en todas las misiones de los exploradores de Marte desde el principio, y este planeta siempre nos enseña lo que no sabemos sobre él», explicó Jennifer Trosper, directora del proyecto Perseverance en el JPL, en el comunicado oficial. «Una cosa que he descubierto es que no es raro tener complicaciones durante actividades complejas y que realizamos por primera vez»


Imagen principal: NASA/JPL-Caltech