Con iniciativas como ‘No coma más mentiras’ muchos ciudadanos en Colombia han buscado que se promulgue una ley que señalice y etiquete los alimentos con altas cantidades de azúcares, grasas, edulcorantes y sodio. Finalmente, la conocida como ‘Ley de Comida Chatarra’ fue aprobada por el Senado en último debate, el pasado 17 de junio. En simultaneo, el Ministerio de Salud de Colombia anunció una nueva resolución que regula los sellos y etiquetas que deben tener los alimentos en el país.

Estos nuevos anuncios parecen indicar que la iniciativa ‘No coma más mentiras’ y el debate sobre consumo de ‘alimentos chatarra’ y ultraprocesados ha dado sus frutos a favor de las organizaciones de padres y de salud. Lo que buscan estas asociaciones es una política que reglamente los sellos frontales de advertencia para identificar bebidas y comestibles ultraprocesados que «hacen creer que son ideales para los niños o incluso iguales o mejores que los alimentos naturales y reales», según los promotores de la iniciativa.

La ley fue aprobada en el Senado y conciliada en Cámara, y todavía falta que sea enviada a sanción presidencial para que se aplique, pero aún queda por saber ¿qué son exactamente los alimentos ultraprocesados? y ¿qué tanto afecta el consumo de este tipo de productos a los niños y niñas?

De acuerdo con el sistema de clasificación de alimentos Nova, que fue desarrollado en 2010 por expertos de la Universidad de Sao Paulo, los alimentos ultraprocesados son formulaciones industriales de ingredientes que se someten a una serie de métodos físicos, químicos y biológicos.

Para los expertos, este tipo de alimentos suele ser más denso enérgicamente y más pobre desde el punto de vista nutricional en comparación con alternativas menos procesadas. Estos productos contienen altos niveles de azúcares libres, sal y grasas saturadas, pero son pobres en niveles de proteína, fibra dietética y micronutrientes. Además, están diseñados para ser baratos, agradables al paladar, duraderos, cómodos y atractivos.

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Desde hace años la industria alimentaria comercializa estos productos de forma agresiva con el propósito de promover su compra y moldear preferencias dietéticas, y los niños son sus principales consumidores, según la agencia Sinc. Para la organización colombiana de padres y madres RedPapaz, «la publicidad y promoción de muchos productos ultraprocesados hacen pensar que son saludables».  

Ahora, un estudio publicado en la revista Jama Pediatrics ha confirmado la relación entre el consumo de estos productos en 9.025 niños y niñas británicos con peores trayectorias de adiposidad en la edad adulta temprana. Según Kiara Chang, primera autora de la investigación, cada vez «hay más pruebas que relacionan el consumo de refrescos, aperitivos envasados, panes de producción masiva y algunas comidas preparadas con obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, cáncer y otros problemas de salud en los adultos».

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La autora explica que aun faltan más datos sobre el impacto de los alimentos ultraprocesados en la salud de los niños y niñas, un mercado que es clave para la industria ya que ellos consumen más cantidades en su dieta que los adultos. Además de Kiara Chang, el estudio fue liderado por un grupo de investigadores del Imperial College de Londres, Reino Unido, que ha encontrado que estos productos suponían el 80 % o más de la ingesta calórica diaria en 1 de cada 5 niños y niñas.

Los resultados de la investigación analizan la evolución del indice de masa corporal, del indice de masa grasa, del peso, del perímetro de la cintura de 9.025 niños y niñas en Gran Bretaña entre los 7 y los 24 años. El crecimiento resultó mayor en aquellos con más ingesta de este tipo de productos (0,06 por año; 0,03 por año; 0,20 kg por año y 0,17 cm por año, respectivamente).

El problema de la Obesidad

Según la Encuesta Nacional de la Situación Nutricional en Colombia 2010, 1 de cada 6 niños en el país entre 5 y 17 años tiene sobrepeso u obesidad, y en los adultos ésta cifra equivale a más del 50 %. En 2020, el Ministerio de Salud y Protección Social indicó que la prevalencia de personas con exceso de peso en Colombia es del 56,4 %, «por lo que se ha convertido en un problema de salud pública», afirmó Elisa Cadena, subdirectora de salud nutricional. Asimismo, el Ministerio afirma que de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud Nutricional de 2015, 2 de cada 10 niños y niñas entre los 5 y 12 años tienen exceso de peso.

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Según los especialistas consultados por Sinc, para reducir la obesidad en el mundo se necesitan urgentemente medidas de salud pública sólidas que promuevan y eliminen las barreras de acceso a los alimentos mínimamente procesados y desalienten la ingesta de ultraprocesados entre los niños.

Para la investigadora Chang las guías dietéticas deben actualizarse y enfatizar la preferencia por alimentos frescos o mínimamente procesados y evitar los ultraprocesados. «Estos productos deberían ser gravados y los menos procesados deberían ser subsidiados por el gobierno para hacer más asequibles las opciones saludables», afirma. También insiste en la obligatoriedad del etiquetado de los productos en la parte delantera del envase para dar a conocer los alimentos ultraprocesados.

Con información de Agencia Sinc


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